Buenos Aires, 20 de noviembre — Tras tres años desde el lanzamiento de su último álbum de estudio, Maria Becerra presenta Quimera, su tercer material discográfico y el proyecto más audaz, honesto y conceptual de su carrera.
Hace más de un año, Maria ya tenía un disco listo. Canciones grabadas, ideas cerradas, un camino trazado. Pero la vida la atravesó de otro modo. Fueron meses movilizantes a nivel emocional y personal, y la música —que siempre había sido su refugio— empezó a devolverle una sola cosa: tristeza. “Todo lo que escribía me dolía. Tenía ganas de seguir haciendo música, pero todas mis canciones venían desde el mismo lugar”, compartió durante el proceso creativo.
Lejos de dejar de componer, la música volvió a ser su refugio, pero esta vez con una pregunta distinta: ¿cómo escribir desde otros lugares que no fueran solamente el dolor? Esa inquietud no solo transformó el álbum que originalmente había preparado, sino que la llevó a construir un nuevo lenguaje, un nuevo universo, una nueva narrativa propia: Quimera. Un álbum que marca un punto de inflexión no solo por su nivel de introspección y riesgo conceptual, sino porque convierte el vacío en motor creativo, el dolor en narrativa y la búsqueda interna en canción.
Fiel a su impronta compositiva —historias personales, ajenas o de personas cercanas que la atraviesan e inspiran— Maria decidió ir más allá y abrir paso a múltiples identidades. Así nacen sus cuatro alter egos: Maite —la vulnerabilidad, la herida y el amor que enseña—; Jojo —el brillo y la sensualidad como declaración de libertad—; Shanina —la dualidad, el deseo, la intensidad y su energía cambiante—; y Gladys —la raíz, la verdad cruda, el orgullo por el origen y el barrio—. Cada una de ellas habita tres canciones que exploran géneros, historias, estéticas y modos de sentir distintos, haciendo de Quimera un álbum donde conviven pop, urbano, R&B, salsa, dembow, sonidos experimentales, melancolía, fuego, catarsis y empoderamiento.
Pero Quimera no es solo un álbum de personajes. En el centro del disco, también está Maria sin filtros. Una quinta voz que no interpreta, no actúa, no se esconde: se muestra. Son cinco canciones en las que se despoja de toda ficción para hablar del amor, de la verdad, de la caída, de la sanación, de lo que duele y de lo que, aún así, salva. Es el momento del álbum donde “se saca el disfraz” y se presenta en su forma más humana y honesta.
El álbum fue producido por Xross, y Maria participó activamente en la producción de varias de sus canciones, profundizando su exploración sonora y consolidando una nueva etapa de involucramiento creativo integral, presente también en lo visual, ya que gran parte de los videoclips nacieron de ideas originales desarrolladas por ella.
A nivel colaboraciones, Quimera dialoga con distintos mundos: Taichu, Jay Wheeler y J Rei participan en su capítulo más íntimo; Shanina se expande junto a TINI y Paulo Londra; Gladys encuentra su voz junto a Karina La Princesita; y Jojo despliega su magnetismo con El Alfa, en un álbum donde cada featuring no solo suma un nombre, sino que expande el lenguaje emocional y sonoro de cada identidad.
La presentación oficial sera el 12 y 13 de diciembre en el Estadio River Plate de Buenos Aires, en el primer show 360° en la historia del estadio más grande de Sudamérica , un acontecimiento donde la puesta en escena, lo conceptual y lo musical darán forma en vivo a Quimera, en una apuesta artística, visual y emocional sin precedentes en la carrera de Maria Becerra.
Para más información acerca de Maria Becerra, visita su página web www.mariabecerra.live.
Acerca de Maria Becerra
Maria Becerra cuenta con más de 18 millones de oyentes mensuales en Spotify, más de 5 millones de suscriptores en su canal oficial de Youtube, y acumula más de 12 mil millones de visitas entre todos sus videoclips.
A lo largo de 2024, se consolidó como una de las artistas más importantes de la música latinoamericana. En enero fue parte de la celebración de Año Nuevo en Times Square, frente a más de 50 mil personas. En febrero fue convocada como jurado del Festival de Viña del Mar, donde también protagonizó el show de cierre del evento de habla hispana más relevante del continente.
En marzo hizo historia al convertirse en la primera artista mujer argentina en presentarse en el Estadio River Plate, con dos funciones sold out en tiempo récord ante más de 130 mil personas. En abril, debutó en el escenario del Festival Coachella, invitada por J Balvin para interpretar su hit global ¿Qué Más Pues?. En mayo presentó Imán, y en octubre compartió Sexo Es La Moda junto a Yandel, además estrenó Agora.
Cerrando 2024, sorprendió con su versión bilingüe de Jingle Bell Rock, una adaptación oficial en la que sumó su voz a la histórica grabación de Bobby Helms, incorporando nuevos versos en español.
Ya en marzo de 2025, lanzó Tatú, una balada romántica grabada en vivo ante 500 mil personas durante la Fiesta de la Confluencia en Neuquén. En mayo presentó Ramen Para Dos, una balada R&B junto a Paulo Londra, donde introdujo por primera vez a Shanina, uno de los alter egos que forman parte del universo conceptual de su próximo álbum. En julio estrenó Infinitos como el mar, la continuación visual de esa historia.
En agosto, anunció dos nuevas fechas en el Estadio River Plate en formato 360°, donde presentará oficialmente su próximo álbum. Con estos nuevos shows, alcanza un total de cuatro presentaciones en el Monumental, convirtiéndose en la única artista argentina en lograrlo.
Ese mismo mes, debutó como actriz en En el barro, serie original de Netflix, y lanzó 7 vidas, la cortina musical de la ficción, que representa el universo emocional de Gladys, uno de los personajes que integran esta nueva etapa conceptual. En octubre, María presentó a JoJo —el personaje más provocador de este proyecto— y en noviembre lanzó Quimera, su tercer álbum de estudio y su trabajo más conceptual, íntimo y transformador.